martes, 31 de enero de 2023

El país espera la respuesta de la agroindustria azucarera

Se ha planificado una contienda 2022-2023 objetiva, flexible, pequeña e incluso con buenas prácticas,  pero no por ello dejará de ser bien compleja, de ahí la insistencia por la dirección de la Revolución de que tienen que ser mínimas las dificultades subjetivas...

Fidel Benito Rendón Matienzo en Exclusivo 30/11/2022
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Central 14 de Julio, de Cienfuegos
Por el central 14 de Julio, de Cienfuegos, comenzó ya la zafra azucarera 2022-2023 en Cuba.(Modesto Gutiérrez Cabo/ACN)

Un despacho de la Agencia Cubana de Noticias del 25 de noviembre, fechado en Cienfuegos, daba cuenta que ese día por el central 14 de Julio, ubicado en el municipio de Rodas y considerado el más integral del país, comenzaba en Cuba la zafra azucarera 2022-2023.

 

La mencionada fábrica, devenida empresa, acometerá una contienda corta, pero en busca de indicadores de eficiencia, señalaba la nota y así será la campaña nacionalmente, pues solo 23 centrales, una cifra inferior a la anterior que fue de 36, estarán moliendo y en ellos se concentrarán los recursos en busca de comenzar el paulatino rescate del estratégico sector.

 

Desde hace meses se ha venido preparando la zafra en los 13 territorios implicados, y junto a los recorridos de altos funcionarios para constatar el alistamiento de las maquinarias y de los hombres, no han faltado los encuentros del propio Primer Secretario del Comité Central del Partido y presidente de la República, Miguel Díaz-Canel, con los directivos del Grupo Empresarial Azcuba, y con representantes de esas provincias, de otras entidades y organismos.

 

El mandatario cubano ha pedido salvar nuestra zafra que no es solo azúcar, es mucho más.

Incluso en la sesión de julio pasado de la Asamblea Nacional del Poder Popular, los diputados de la Comisión Agroalimentaria analizaron los problemas existentes en este sector que se ha visto en crisis, afectado por la adversa situación económica internacional derivada de la Covid-19, el impacto de la pandemia y el recrudecimiento del bloqueo estadounidense al limitarle el acceso a recursos financieros, a petróleo, fertilizantes y plaguicidas.

 

Según Julio Andrés García Pérez, presidente de Azcuba, se ha planificado una contienda objetiva, flexible, pequeña e incluso con buenas prácticas, pero no por ello dejará de ser bien compleja, de ahí la insistencia por la dirección de la Revolución de que tienen que ser mínimas las dificultades subjetivas asociadas a la disciplina, el orden, la organización, a la previsión de los problemas y a las motivaciones a hacer bien las cosas.

 

De acuerdo con el directivo, deberán molerse 6 millones 574 mil toneladas de caña y producirse 455 mil 198 toneladas de azúcar, con destino a la canasta familiar y a consumos de la economía como el turismo, medicamentos, producciones industriales y para la exportación.

 

Se trata entonces de sustentar la zafra en el financiamiento real del que se pueda disponer en función del alistamiento productivo, de la maquinaria y del transporte automotor y ferroviario, y bajo el principio de garantizar el consumo interno y de obtener derivados de esa producción, como alimento animal, alcoholes y mieles que permitan un plan de exportaciones en dependencia de los precios en el mercado.

 

Quienes siguen el desarrollo (y retroceso) de lo que llegó a ser décadas atrás la locomotora de la economía cubana, cuando logró arribar a los ocho millones de toneladas de azúcar, y ven cómo en la campaña 2021-2022 tocó fondo, al contar con los peores rendimientos de la historia (en números redondos 480 mil toneladas), podrían tener razones para pensar si “al final del túnel” habremos encontrado la luz, el camino, para poco a poco revitalizar un sector de mucha historia, tradición y cultura.

 

UNA NUEVA ESTRATEGIA EN BUSCA DEL VUELCO NECESARIO

 

Sin dejar de tener en cuenta los problemas y obstáculos de todo tipo que condujeron a los bajos niveles de producción de azúcar, al deterioro de las plantaciones cañeras y de la propia infraestructura (centrales, bateyes, viales), y otras amargas experiencias, el país confía en que se producirá el vuelco necesario, y por ello se ha diseñado una nueva estrategia.

Tal cual explicó el domingo 28 de noviembre en el programa televisivo Cuadrando la caja el Máster en Ciencia Didier Estévez, vicepresidente de Azcuba, la industria azucarera cubana hoy tiene una estrategia para paulatinamente ir recuperando sus potencialidades, las cuales sobrepasan los dos millones de toneladas de azúcar a producir.

 

“Es un proceso lento, no son saltos espectaculares, es ir incrementando centrales a la molienda”, dijo y afirmó que el encuentro del 25 de junio pasado (de directivos, técnicos industriales y productores cañeros) con el Presidente Miguel Díaz-Canel “marcó un momento importante: se diseñó un nuevo modelo de negocios en el cual se pasó de un plan de productos a un plan financiero.

 

“Nosotros implementamos hoy, aplicamos todas las medidas que el país ha tomado para la propia industria azucarera, para la empresa estatal socialista y para el desarrollo de las producciones agropecuarias.

 

“Dentro de esta estrategia tenemos, por ejemplo, como principal objetivo o misión sembrar caña, recuperarla, porque de ella depende que se produzca todo lo otro, manifestó Didier.

 

“Sin caña no se puede hablar de producción de azúcar, ni de mieles ni de alcohol, por ser ella la materia prima fundamental, acotó. Y al faltar insumos también escasearon los necesarios para producirla como los propios fertilizantes, el combustible… porque no se puede preparar tierra si no tenemos combustible.

 

“Por lo tanto, lo primero que tenemos que buscar en esta primera etapa es producir la caña suficiente para poder moler y hacer los planes de producción de azúcar, de miel y alcoholes que en el diseño del Grupo azucarero podemos lograr.

 

“En la zafra 2022-2023 molerán menos centrales, en ellos concentramos los recursos, con vistas a que paulatinamente se vayan incorporando otros. A su vez, hemos diseñado tres etapas: una primera para los que van a producir meladura y a partir de ella bebidas alcohólicas; una segunda que es la propia producción de azúcar en sí y otra tercera etapa, en la cual vuelve a producirse meladura y las bebidas alcohólicas.

 

“Evidentemente hemos cambiado la forma. Trabajamos con un modelo de desarrollo basado en la ciencia, en la innovación, potenciamos la inversión extranjera, incentivamos nuevos negocios, ampliamos nuestra cartera, trabajamos en alianza con universidades, con otras empresas del país como BioCubaFarma, con las cuales incrementamos el valor agregado de las producciones”.

 

Según el vicepresidente de Azcuba está también el asunto organizacional, con la creación de los llamados colectivos laborales, mediante los cuales los trabajadores pueden recibir más ingresos salariales, y eso es un importante incentivo.

 

“Trabajamos mucho el tema de los jóvenes; en los últimos dos años hemos creado dos nuevas escuelas para formación y capacitación de jóvenes, una en Cienfuegos y la otra en Ciego de Ávila”, subrayó el directivo.

 

LA CAÑA DE AZUCAR PUEDE DAR MÁS DE 40 DERIVADOS

 

En el propio programa del Canal Caribe, la Máster en Ciencias Mariela Gallardo, directora general del Instituto Cubano de Investigaciones de Derivados de la Caña de Azúcar (ICIDCA), aclaró que si una rama de esta industria no está en números rojos gracias a sus alentadores resultados es la de producción de derivados.

 

“Yo creo que el cambio más importante en el modelo es precisamente volver a pensar en la diversificación, de la cual Cuba fue pionera en muchas épocas y que a veces hasta la forma en que hacíamos planes, nada más que se hablaba del plan de azúcar y hoy también estamos hablando del plan de negocios, incentivando la diversificación.

 

“Además de azúcar la caña en general es capaz de dar más de 40 derivados como miel, levadura para alimento animal, un derivado de la producción de alcohol, tablero que hoy casi no los vemos, energía eléctrica, en fertilizantes, bioproductos que no son muy conocidos los resultados, las investigaciones.

 

Los derivados no están en números rojos porque se ha logrado un alto valor agregado; permiten, por ejemplo, abastecer, dar la miel que necesita toda la producción de rones del país, aguardiente, uno de nuestros principales rubros exportables.

 

“Entonces eso hace que sean altamente rentables. Lo que pasa es que indiscutiblemente hay que buscar un incremento productivo a partir de que haya más caña, pero es una de las vías de que el sector compense entre azúcar y derivado”, señaló Mariela Gallardo.

 

LA AGROINDUSTRIA AZUCARERA ESTÁ ABIERTA A LA INVERSIÓN EXTRANJERA

 

Algunos televidentes a través de los canales de Cuadrando la caja en Telegram y en Cubadebate preguntaron si es factible la inversión extranjera en la industria azucarera, en la zafra, a lo cual el vicepresidente de Azcuba respondió que sí.

 

“En el sector azucarero tenemos una cartera de oportunidades con más de 20 proyectos, de los cuales seis o siete son líderes y están relacionados principalmente con los centrales, con la producción de azúcar. Pueden ser empresas mixtas o pueden ser contratos de administración las formas de invertir en el país.

 

“¿Pero sería la única solución? Nunca va a existir una única solución, siempre son múltiples. Un central puede hacer inversiones propias; tenemos el ejemplo del Ciro Redondo, en Ciego de Ávila, donde se hicieron inversiones con recursos propios y así se siguen haciendo en menor medida por las dificultades financieras que existen, pero se continúan trabajando en que no se paralicen los desarrollos como tal al igual que en los derivados”, dijo Didier.

 

La directora del ICIDCA explicó en el programa televisivo la posibilidad de que las fábricas devenidas empresas busquen sus propios caminos de autogestión, en tanto el diseño del plan de negocios del 2023 ha hecho que muchas tengan el esquema de zafra de las tres etapas, pero otras están buscando alternativas productivas y han concebido producir meladura. 

 

“Eso activa las destilerías paralizadas hasta ahora, y aunque el central Héctor Molina, en San Nicolás, Mayabeque, fue pionero no va a ser el único; unos cuantos, incluso de los que no están en zafra, están trabajando fuertemente para ese esquema, de autofinanciarse buscando alternativas, ser rentables en algún momento y proyectarse a una producción futura azucarera”, expresó la Mariela.

 

EL PRINCIPAL RECURSO: LA FUERZA DE TRABAJO

 

En opinión del Máster en Ciencias Eduardo Lamadrid, presidente de la Asociación de Técnicos Azucareros de Cuba (ATAC), ante faltas de insumos, de tecnología, se destaca la voluntad y la decisión en los obreros y en los técnicos en buscar soluciones, y en tal sentido sobresale el aporte de los innovadores. Por ello el hincapié en la capacitación y la superación. 

 

“El sector tiene poco más de 150 mil trabajadores, entre empleados, estatales y no estatales, incluyendo unos 29 mil técnicos de nivel medio, jóvenes que necesitan una continua preparación o capacitación que le podemos ofrecer con los jubilados, muchos con entre 45 y 50 años de experiencia”, explicó el panelista.

 

“Tenemos más de 12 mil universitarios también, un potencial fuerte y eso representa el 8 por ciento total de la fuerza; 674 másteres y así te puedo mencionar algunas calificaciones más”.

 

A modo de resumen, según el vicepresidente de Azcuba la del 2022-2023 “será una zafra muy pequeña en la que nuestro objetivo principal es detener el decrecimiento, que pueda puede producir lo que consumimos los cubanos, sustituya importaciones y entre lo que exportamos y tributa al resto de las industrias que se encadenan con en el país, aporte más de 300 millones o 400 millones de dólares.

 

“Será, dijo Didier, una contienda difícil, con una agroindustria con un deterioro tecnológico importante; va a estar marcada por déficit de insumos, de piezas, de combustible, de muchos recursos materiales.

 

“Sin embargo, la consideramos una zafra objetiva y cumplible donde la principal fortaleza radica en nuestros trabajadores, en su inteligencia, en la innovación, la disciplina, el orden con que la desarrollemos; y tenemos la convicción de que con esta fortaleza podemos cumplir y lograr nuestro objetivo.

 

El pitazo de la arrancada hacia una paulatina recuperación lo dio el central 14 de Julio, en Cienfuegos, el 25 último. Entonces ahora el país espera la respuesta de la agroindustria.


Fidel Benito Rendón Matienzo

Periodista con 40 años de experiencia, dedicado actualmente a temas económicos, merecedor en 2022 del Premio por la Obra de la Vida, durante 20 años ocupó diversas responsabilidades, además de ser tutor y miembro de Tribunales de Tesis de Grado e integrar jurados de concursos nacionales de Periodismo, de la UPEC y la ANEC.


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