jueves, 1 de diciembre de 2022

Ciencia e innovación: desafíos hoy para empresas, gobiernos y academia

La innovación es clave para el desarrollo de la economía local, base de la vida de los territorios y cimiento de la economía nacional; ella plantea para Cuba un conjunto de oportunidades, pero también dificultades que no podemos subestimar para conducir adecuadamente las políticas establecidas, según expertos en el tema...

Fidel Benito Rendón Matienzo en Exclusivo 09/11/2022
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Universidad-actor clave-ciencia e innovación
La Universidad es un actor clave en el sistema de gestión de Gobierno basado en ciencia e innovación.

¿Cuál es hoy el impacto real de la ciencia y la innovación en el tejido empresarial cubano? ¿Es la gestión de la ciencia y la innovación un gasto o una inversión? ¿Se aprovechan por las empresas todas las vías existentes para financiar la innovación? ¿Generan nuevos productos y servicios las empresas cubanas? ¿Cuántas lo hacen y cuántas permanecen con la misma cartera de producciones durante años? ¿Por qué la ejemplar respuesta de Cuba a la pandemia de COVID-19 con nuevos productos y protocolos no se generaliza a toda la economía? ¿Qué causas están detrás de ello? ¿Cómo se conectan las universidades con la innovación empresarial?

Respuestas a esas y otras interrogantes en múltiples espacios han dado científicos, funcionarios, investigadores, empresarios y productores, entre otros actores, aunque ahora en las redes sociales se generaron diversas opiniones cuando, días atrás, tales preguntas sirvieron de preámbulo o anuncio al tratamiento del tema en el programa televisivo Cuadrando la caja, del domingo 3 de noviembre.

La mayoría de los cibernautas consideró que falta bastante por avanzar en este estratégico asunto, no obstante su sistemático seguimiento y control por la máxima dirección del país, pues siguen engavetados trabajos de investigación científica aportadores de interesantes ideas o propuestas, hay trabas burocráticas y todavía muchas empresas no han asimilado cuán útil les puede ser acabar de asumir la ciencia y la innovación como una verdadera inversión. 

UN SISTEMA DE GESTION DE GOBIERNO BASADO EN CIENCIA E INNOVACIÓN

En septiembre último durante la reunión del Consejo Nacional de Innovación, el Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, destacó que el Sistema de Gestión de Gobierno basado en Ciencia e Innovación persigue fortalecer el papel de ambos campos en la búsqueda de soluciones creativas a problemas que surgen en el proceso de desarrollo económico y social de Cuba, tanto en la producción de bienes y servicios, como en los ámbitos de la administración pública, las actividades de ciencia, tecnología e innovación, la educación, la cultura u otros.

Subrayó entonces que el referido sistema de trabajo permite situar prioridades y distribuir recursos; promover la presencia del conocimiento experto en la toma de decisiones; respaldar la formulación, seguimiento y evaluación de políticas públicas; promover interacciones y eliminar barreras; extender los escenarios de la innovación a todos los espacios y sectores de la sociedad; generar motivaciones e incentivos en los actores; fortalecer la institucionalidad; así como incentivar los valores y enfoques propios de la innovación entre la población y los cuadros.

Tales prioridades reafirman el concepto de la innovación como aquel proceso que parte de una investigación, de la aplicación de la ciencia y concluye con un resultado económico y social concreto, es decir, medible, objetivo. A su vez debe responder a una necesidad o demanda de la economía y la sociedad, según los panelistas de la última emisión de Cuadrando la caja.

Para el Profesor Armando Rodríguez, vicetitular del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), en determinados sectores Cuba ha demostrado ser un paradigma en el ámbito de la innovación.

Ello se evidenció en el enfrentamiento a la COVID-19 cuando fue capaz de producir sus propias vacunas, pero desde hace años a nivel internacional sobresale en los servicios meteorológicos y en su sistema de Defensa Civil, sin olvidar que detrás de cada resultado hay mucha ciencia.

TODA INNOVACIÓN DEBE TENER UN IMPACTO ECONÓMICO Y SOCIAL

Incluso a pesar de que la mayor de las Antillas se enfrenta a un entorno muy agresivo en el cual el alcance a los adelantos científicos se le dificulta muchísimo, cuenta con un personal y una capacidad innovadora muy alta, opinó el Ingeniero Fernando Fernández, director adjunto de Gedema (Empresa Industrial para la Informática, las Comunicaciones y la Electrónica, del Ministerio del ramo).

Biocubafarma es ejemplo en ese sentido, y al aplicar el llamado ciclo completo (producción, investigación, desarrollo y comercialización) los medicamentos salidos de sus instalaciones, al igual que su tecnología, benefician al sistema de salud y a la población.  

Por ello en el referido programa dominical del canal Caribe, el director de Ciencia e Innovación de ese grupo empresarial, Rolando Pérez, subrayó que la innovación tiene que tener una expresión económica o un impacto social y que desde el diseño de todo proyecto de ese tipo el sector empresarial debe participar, pues muchas veces las investigaciones se inician en las universidades o centros científicos y cuando se tiene la solución, al transferirlos a la industria o a la empresa, algunas quedan engavetadas.

Aun cuando la innovación es una de las herramientas más difíciles de desarrollar y no la asume cualquier entidad, por esta vía se pueden lograr utilidades, pero en opinión del viceministro del CITMA de antemano se requiere organizar bien la participación de los diversos actores económicos que en ella intervendrán, con toda transparencia y las reglas claras.

Al menos en Cuba, el encadenamiento productivo deviene una necesidad pues ninguna empresa por sí sola es capaz de innovar, dado que para concretar su ciclo completo requiere de los servicios o bienes en manos de otras entidades.

Pero como afirmaron los tres expertos invitados al programa televisivo una de las debilidades del sistema cubano de innovación está en la insuficiente conexión entre las universidades, los centros de investigación y las empresas, aun cuando salen a la luz nuevas figuras económicas como los Parques Científicos-Tecnológicos y las llamadas empresas interfaces, cuya misión no es generar nuevos productos y servicios sino conectar sectores productivos y servicios con la academia.

El Profesor Armando Rodríguez considera que la innovación para la empresa tiene que ser el futuro, pero este hay que construirlo desde ahora, y por eso le preocupa que el 50% de las entidades cubanas no tienen una Estrategia de ciencia, tecnología e innovación, como parte de su estrategia de desarrollo integral, lo cual sin dudas es una de las debilidades actuales, además de aclarar la necesidad de que se involucren los nuevos actores económicos.

CIENCIA E INNOVACIÓN EN FUNCIÓN DEL DESARROLLO LOCAL

Diversas resoluciones o normativas reafirman los esfuerzos del Estado cubano por avanzar en este campo, porque haya una verdadera cultura, y tal como en Cuadrando la caja recordó el viceministro del CITMA hay un presupuesto en función de la innovación en la economía, con mayor énfasis en sectores o actividades como los materiales de la construcción, la robótica, la salud, el urbanismo y en los temas demográficos, entre otros.

Pero a su vez, los gobiernos locales con su política de Desarrollo local están llamados a prestarle el máximo de atención a este asunto, siguiendo el ejemplo de cómo la dirección del país lo asume y lo chequea periódicamente.

No se puede concebir un Sistema de Gestión de Gobierno basado en Ciencia e Innovación en los municipios que no esté centrado precisamente en el desarrollo territorial, afirmó en septiembre pasado el Presidente cubano Miguel Díaz-Canel, al encabezar la reunión del Consejo Nacional de Innovación.

Todavía los resultados son discretos, consideró, pero vamos teniendo una tendencia al cambio, pues hoy hay una demanda del sector empresarial, del sector productivo de bienes y servicios, y de la propia administración pública, a los centros de investigación y a las universidades, de proyectos de investigación para solucionar problemas.


Fidel Benito Rendón Matienzo

Periodista con 40 años de experiencia, dedicado actualmente a temas económicos, merecedor en 2022 del Premio por la Obra de la Vida, durante 20 años ocupó diversas responsabilidades, además de ser tutor y miembro de Tribunales de Tesis de Grado e integrar jurados de concursos nacionales de Periodismo, de la UPEC y la ANEC.


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