domingo, 19 de mayo de 2024

Los tóxicos: Ambientes envenenados (II Parte)

A veces podemos sentir incomodidad y malestar a los pocos minutos de llegar a un lugar del cual no podemos alejarnos…

Félix Arturo Chang León
en Exclusivo 06/10/2023
0 comentarios
Positivo y Negativo
Como las hormigas calificadas de "muerde y huye" hay personas que crean turbulencias en un grupo y después desaparecen. (Alfredo Lorenzo Martirena Hernández / Cubahora)

La primera parte de Los tóxicos estuvo dirigida a "quienes provocan sentimientos negativos y desagradables en los demás..." pero hoy, en la continuación del tema, trataremos sobre locaciones donde se respira mal ambiente, sin que en la mayoría de las ocasiones puedan identificarse con precisión a los causantes.

Ese clima tóxico no surge de la nada, sino que es provocado por personas tóxicas, que en este caso no andan por los ambientes laborales o familiares, ni en otros que forman parte de la vida habitual.

Tales contextos son lugares de alta concentración de público que acude por motivos a los cuales no puede renunciar, como adquirir productos o recibir servicios necesarios, impostergables; por lo cual resultan de obligada permanencia.

Por tales circunstancias es muy difícil aplicar la solución de alejarse de los tóxicos, como tampoco es fácil identificarlos para neutralizarlos o no acercarnos a ellos, pues el malestar, las incomprensiones y opiniones sin fundamento parecen generalizados.

En días como los actuales, de contingencia energética que provoca dificultades en todos los ámbitos de la vida cotidiana, son abundantes las locaciones con ambiente tóxico, por lo cual conviene estar preparados para evitar ser contaminados con altos niveles de estrés que afectan la calidad de vida.

Además de perjudicar la salud mental, que ya es una agravante, ser afectados en esos ambientes provoca una nefasta reducción sistemática del espíritu para enfrentar, controlar y vencer las adversidades cotidianas.

No se trata de desconocer las dificultades, sino de tener lo que llaman mente positiva, pues si de entrada aceptamos que la dificultad nos sobrepasa, que es insalvable, casi podemos dar por segura la derrota.

¿Qué conducta adoptar en esos ambientes tóxicos? ¿Cómo resistir y salir airosos? Veamos con un ejemplo real cómo actuar:

Hay una larga cola para adquirir un producto cuya venta está controlada, cuando llegó alguien indagando por el último sin que nadie le respondiera; hasta que, ante la mirada de todos, le dicen: “El último es usted que llegó ahora”.

Además de perjudicar la salud mental, que ya es una agravante, ser afectados en esos ambientes provoca una nefasta reducción sistemática del espíritu para enfrentar, controlar y vencer las adversidades cotidianas.

No se trata de desconocer las dificultades, sino de tener lo que llaman mente positiva, pues si de entrada aceptamos que la dificultad nos sobrepasa, que es insalvable, casi podemos dar por segura la derrota.

¿Qué conducta adoptar en esos ambientes tóxicos? ¿Cómo resistir y salir airosos? Veamos con un ejemplo real cómo actuar:

Hay una larga cola para adquirir un producto cuya venta está controlada, cuando llegó alguien indagando por el último sin que nadie le respondiera; hasta que, ante la mirada de todos, le dicen: “El último es usted que llegó ahora”.

Con airada reacción gritó: “¡No hay último! Entonces me meto de primero”. Comenzó un murmullo que fue aumentando de volumen: unos protestaban, otros intentaban dar una pista de quién era el último; pero lo cierto es que nadie podía determinar con exactitud lo que la multitud decía.

Tras escucharse: "Tremenda cola, y cuando uno llega seguro que se acaba", surgen preguntas y valoraciones: “¿Cuánto quedará?”, “¿Alcanzaremos?”, “¡Con los que están en la cola, más los que se cuelan, eso se acaba ahorita!”.

Entonces, algunos que abandonaban la cola empezaron a avisar detrás de quién iban al que seguía; mientras otros advertían que volverían dentro de unos minutos, por lo cual que no había que preocuparse por la organización de la fila.

Los eludidos, sin dudas, fueron incapaces de blindarse contra el chismorreo y la opinadera. Tampoco identificaron lo que podían cambiar o no en la referida situación, ni se mantuvieron firmes en su propósito de adquirir el producto para satisfacer una necesidad.

Había allí alguien, conocido del barrio, a quien trataremos de entrevistar alguno de estos viernes venideros. Estaba muy calmado cuando se dirigieron a él: "¿Alcanzaremos? Dicen que ya queda poco. Vamos a perder el tiempo aquí."

Terminamos por hoy con una transcripción casi textual de lo que, tranquilamente, respondió quien ojalá acceda a ser entrevistado:

"Señora, si usted cree que va a perder el tiempo, váyase a hacer otra cosa más productiva, no se haga daño. Y sobre eso de que queda poco, ¿sabe quién entró a la bodega y lo contó? ¿Irme yo? No, yo sigo en la cola porque tengo necesidad, lo que no voy a hacer es sufrir doble, primero mientras espero y después cuando pase. Y tampoco voy a estar sufriendo con anticipación, preocupado por si se acabará o no."

La señora no se quedó. Se fue. Y el otro, tan calmadamente como esperó, hizo su compra.


Compartir

Félix Arturo Chang León

Periodista cubano de origen chino que nació y vive en Cuba. Santa Clara. Dirigió el periódico Vanguardia durante 16 años.


Deja tu comentario

Condición de protección de datos