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martes, 10 de marzo de 2026

Más allá del papel

Si hay que adaptarse, nos adaptamos... el asunto es no dejar el sexo fuera de los medios...

Mileyda Menéndez Dávila
en Exclusivo 10/03/2026
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Libros
Del libro al podcast el salto es grande, pero el contenido vale más que la forma (Jorge Sánchez Armas / Cubahora)

“¿Te quedan libros de papel?”, preguntó una amiga de visita en casa, y de inmediato la miré con más miedo que asombro: ¿Tendría ella un derrame cerebral? ¡Si llevaba rato goloseando mis libreros, rebozados a la altura del techo, y ya había pasado por escrutinio el otro cuarto!

 

“Libros del tuyo, digo...”, aclaró sonriente, y suspiré aliviada, por su salud y porque los poquitos ejemplares que atesoro ya están bien guardados, justamente para evitarme ese tipo de compromisos incómodos.

 

Ella es de esas personas que no disfrutan leer en celular y prefieren caerle atrás al periódico (así nos conocimos). Esta semana llamó alarmada para confirmar que Sexo sentido no saldrá en el diario de papel, y de paso para insistir en que yo “debería” imprimir para ella todas las secciones y los materiales que promocionamos... ¡Ni que tuviera un bosque y una imprenta a mi nombre! 

 

Se dice rápido, pero ya pasaron 12 años desde que “mi libro” (somos varios autores, en verdad) se presentó en la Feria. Como se agotó en par de meses, se habló con entusiasmo de su reimpresión e incluso de preparar una nueva selección con similar propósito. Hasta planeamos hacer una versión en braille, y otra en audiolibro, aprovechando que los podcast y novelas narradas empezaban a ponerse de moda, gracias a la inteligencia artificial.

 

No puedo culpar a nadie de la ruptura de esas promesas, excepto a mí misma. Entre mis grandes defectos, el peor es no terminar todo lo que empiezo, pero en mi descargo declaro que el camino editorial es casi tan desafiante como hacer una tesis de maestría, legalizar una herencia o facturar con un proyecto de desarrollo local.

 

Sexo, delicia proscrita, el libro que mi amiga pretendía facharme (de nuevo), es una recopilación de artículos publicados en Juventud Rebelde entre 2005 y 2011. _Hace rato no lo releo, pero sospecho que algunos de sus textos parecerán demasiado pudorosos a la luz de los cambios sociales de esta década y los prejuicios ya vencidos, al menos a nivel legal y simbólico.

 

¡Pero eso está bien! Que el conocimiento se ponga viejo es parte del desarrollo y una prueba feliz de que Sexo sentido aún puede contribuir a disolver barreras, además de entretener, consolar y trazar puentes de cariño entre personas de universos muy distantes. Por eso, aunque no estemos “en la calle”, no dejaremos morir esa sección.

 

Todavía tenemos la web de JR, con infinitas posibilidades para crear contenidos, además de este blog, el segmento en Radio Taíno y las invitaciones a De tarde en casa, y es justo reconocer que esos espacios nos acogen sin censura para hablar de temas que hace un par de décadas parecían impensables en un medio de prensa formal.

 

Lo crean o no, ya apenas salta el escandalómetro puritano de quienes filtran lo que se publica, un oficio amargo, pero necesario, porque sin contención del lenguaje no llegaríamos a una cultura sexual que dignifique la espiritualidad dentro de la sensorialidad, tristemente mercantilizada y manipulada cruelmente.

 

Claro que nuestras rutinas tienen que adaptarse a los nuevos contextos. Hoy la gente va a internet a explorar lo que antes prefería preguntar a nuestra sicóloga o leer sólo de buenos libros, y no pocos prefieren un reel chungo en facebook que resulta tendencia, aunque sea sesgado y hasta peligroso en sus preceptos.

 

Los antiguos decían que a veces la gente pierde el bosque por ver sólo los árboles, y a eso estamos expuestos en el ecosistema digital: a una ingesta de información machista, violenta, hedonista y cargada de etiquetas, que vende fórmulas para acercarte a otra piel mientras te aleja de tu propia esencia, con o sin intención de manipularte.

 

A decir verdad, a los medios no nos toca adoctrinar sobre lo que está “bien” o “mal” en cuanto a goces personales, ni santiguar moldes de relaciones y familias. Lo nuestro es despertar el sentido común, promover la mirada crítica (entiendase despierta, afilada) y sugerir vías para hacer un mejor consumo del contenido disponible, cada vez más variado en soportes y estilos narrativos.

 

El resto queda por tu cuenta, o como dice mi culta amiga robalibros: cada quien hace de su celu un tambor...


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Mileyda Menéndez Dávila

Fiel defensora del sexo con sentido...


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