miércoles, 4 de octubre de 2023

¿Casarse o no casarse?… he aquí una cuestión

Qué significan amor y matrimonio en el siglo XXI…hablamos de compromisos, sentimientos, necesidades o costumbres sociales…

Mayte María Jiménez
en Exclusivo 20/04/2012
4 comentarios
Matrimonio
Casarse o no casarse esa muchas veces suele ser la cuestión

...“Se casaron y vivieron felices para siempre”. Cuántas veces no escuchamos, leímos y repetimos esta frase. A través de los cuentos infantiles nos mostraron desde pequeños un mundo ideal, en el que todos tendremos un final maravilloso y el matrimonio es la meca de la felicidad.

Sin embargo, cuando pasan los años y la realidad se abalanza, desprendida de todo vestigio literario, vemos que la vida es más que castillos encantados, y que muchas veces las hadas vuelan con los sueños. Nos damos cuenta de que para obtener una conquista habrá que superar varios obstáculos, que, incluso, el "gran amor" puede hacernos sufrir, y que compromiso no siempre es sinónimo de felicidad.

Tras aciertos y desaciertos, varias preguntas nos atrapan: ¿Es el matrimonio la cúspide de la felicidad? ¿Solo se puede amar cuando media un anillo y todo el ritual de compromiso? ¿Existe el “vivir felices para siempre”?

Las interrogantes son complejas, no hay respuestas absolutas. Cada quien encuentra la solución a su manera, de acuerdo a la experiencia de vida. En el mundo de hoy, la ilusión del cuento de hadas resulta cada vez más una fantasía, los anhelos sentimentales se confunden con las necesidades materiales, no hay “te amo” eterno, y ser capaces de enfrentar los problemas de la vida junto a la pareja y no rendirse es más prueba de amor que un anillo de diamantes.

Aunque muchos pueden no coincidir con estos puntos, actualmente el matrimonio responde más bien a una institución social que crea vínculos conyugales entre sus miembros y establece un marco de derechos y deberes en la pareja con respecto a los futuros hijos. La pareja decide si busca o no la "formalización social", un ritual que no siempre expresa un sentimiento genuino.

En Cuba, en los últimos años, al igual que sucede en varias regiones del mundo, el índice de matrimonios ha disminuido. Las causas, apuntadas por varios analistas sociales, describen la incidencia de la crisis económica, las dinámicas de vida con mayores libertades, la falta de proyectos futuros, o, sencillamente, que las parejas no sienten la necesidad de casarse para formalizar su amor frente al mundo.

COMPROMISO: ¿EN CRISIS O EVOLUCIÓN?

Con una mirada desde la psicología social, la doctora Patricia Arés, presidenta de la Sociedad de Psicología de Cuba, señala que existen a nivel mundial dos tendencias, por una parte se ve la prórroga en la edad del primer casamiento legal, y, por otra, un aumento de las uniones consensuales.

Los jóvenes dilatan el momento en que toman la determinación de unirse de manera legal. En ellos, el amor está más centrado en elementos de la pasión que en el compromiso y la responsabilidad. Se dice que hay una preferencia por la vertiente hedonista del amor, y se asume más bien para pasarla bien. Muchas veces, la unión tiene que ver más con presiones de los padres, bien porque ocurre un embarazo o porque no quieren que vivan juntos sin formalizarse.

La especialista considera que hay una moratoria de las decisiones adultas. Se va prorrogando un estado de relación muy adolescente, en el que se extiende la edad para casarse, tener hijos, y articular un proyecto de vida; dada la incertidumbre que viven con respecto a su estabilidad laboral, las condiciones de vivienda, y la propia economía.

En la sociedad cubana se está dando una gran contradicción, y es que los jóvenes comienzan más temprano a tener relaciones sexuales, pero la maduración psicológica como individuos independientes se ha retardado.

Las cifras de la Oficina Nacional de Estadísticas revelan que la mayoría de las mujeres asumen el matrimonio entre los 24 y 25 años, mientras los hombres esperan hasta tener entre 35 y 39 años. Para muchos de ellos casarse está más relacionado con tener una luna de miel, una ceremonia, fotos, vestirse con traje, vivir ese momento…; es decir, con los aspectos más superficiales.

Sin embargo, no existe una cultura de los derechos legales, los beneficios y lo que significa estar casados. Incluso, por desconocimiento, la familia de la pareja se vuelve reticente a la idea de un matrimonio por los temores a perder la casa.

También ha cambiado la concepción de que el matrimonio será “hasta que la muerte los separe”. Se ve como un estado que puede ser pasajero, de manera que muchos sienten que la eternidad no existe, ni siquiera en los sentimientos. Pero este comportamiento no es malo. Es bueno ser concientes de que estabilidad no necesariamente es felicidad, y, por tanto, cuando se siente que la pareja no da más, seguir adelante es una buena opción.

Esto va aparejado al desarrollo del pensamiento social que ha dejado atrás las concepciones conservadoras del matrimonio, en las que había que estar juntos a como diera lugar y a cualquier precio.

SIN LEY NI ABOGADO

Casarse o no, no debe ser la cuestión de mayor peso si hablamos de amor en una pareja. La mejor prueba de un compromiso, de cuerpo y espíritu, es el sentimiento mutuo.

Se trata de una entrega total, no en el sentido de sacrificar la vida por el otro, sino como expresión de toda la riqueza interior, por eso es importante tener una vida plena y una realización personal. Tal entrega va más allá de la pasión y el enamoramiento, es una conexión, una relación de complicidad, armonía, respeto y solidaridad que se establece con el otro.

La decisión queda a la pareja, a cada individuo. El matrimonio, como ceremonia y tradición, puede ser asumido por quienes lo deseen, pero conscientes de que no es una firma estampada en un papel, o el traje y la fiesta, lo que hará perdurable la unión.

Los derechos y deberes más importantes se establecen en el marco sentimental y moral, y no necesitan abogados que los confirmen. En ellos solo manda una ley: la del amor y el respeto, y esa puede no ser para siempre, pero hará de su vida una historia real, con momentos felices e imborrables.


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Mayte María Jiménez

Periodista del Diario Juventud Rebelde y editora del Suplemento En Red, dedicado a Ciencia, Salud, Tecnología y Medio Ambiente. Aborda temáticas relacionadas con juventud, sociedad, salud, ciencia, economía y otros tópicos de la actualidad nacional de Cuba. Coautora del libro Periodismo incómodo: la cuadratura del círculo, de la Editora Abril

Se han publicado 4 comentarios


Baby
 28/2/14 15:47

En la actualidad se ha perdido un poco el aquello del romanticismo, del detalle. Muchas parejas fracasan porque no saben que para lograr una establidad en la relación, se necesita amor, comprensión, confianza, respeto y por sobre todas las cosas los detallitos como son un TE AMO, TE EXTRAÑO, TE NECESITO, UNA FLOR, UN POEMA etc. Yo considero que lo primero es la felicidad y sentirse bien con uno mismo, lo espiritual es mas importante que lo material, al final el que es materialista nunca sabrá el significado del verdadero amor, porque amar es entregar todo sin esperar nada a cambio.

Arlen
 22/3/13 20:39

Estoy de acuerdo en que un papel no garantiza transparencia de sentimientos pero creo en el matrimonio como la consolidación del vínculo sentimental. Soy de las que ven el matrimonio como esa entrega total a la pareja, lo que te demuestra que tu pareja también tiene fé en la perdurabilidad del sentimiento. Me agradó mucho el criterio de Jesús José, pero solo hasta la parte del sexo prematrimonial pues no lo veo como lujuria. Me gustaría también que se abordara el tema del respeto en todos los marcos.

RIKI
 19/6/12 14:43

He oido hablar mucho, en estos escritos de relaciones humanas, del RESPETO.el respeto entre pareja, entre amigos, entre padres, abuelos, pero me gustaría que se pudiera hablar del concepto de respeto para que pudieramos comprender que entiende en la práctica la sociedad cubana por respeto y si hay varias clases de respeto.

Jesús José
 1/6/12 15:24

Compromiso es sinónimo de estabilidad, hoy en día es alergia lo que sienten las personas al compromiso, sin saber que las pasiones y los deseos pasan pero el amor verdadero permanece. Es fácil desertar tan pronto que se asoma un problema, ah! pero resolverlo es la cuestión, después que se exigen derechos tienes como deber darle solución enfrentándolo cara a cara para permanecer, se que dos que se pongan de acuerdo llegan lejos, pero para esto hay que poner de su parte y hacerle ver a los que te rodean (hijos, padres, familia en general, amigos y hasta incluso compañeros de trabajo) que hay esperanza para los matrimonios del siglo XXI. Yo ya quiero decir esa frase “hasta que la muerte nos separe”, tengo un año y dos meses de noviazgo y mi corazón se extrémese por ese día. Toda muchacha anhela ser amada como todo hambre sea respetado, si se toman principios sólidos tendrás como garantía una relación duradera: no actuando con lujuria entregándote al sexo prematrimonial esto rompe ciertos limites y provoca solvencias en la relación e interés futuro, alguien escribió: ¨ El sexo es la forma más sublime de expresar el amor romántico por una persona; por lo tanto, debe reservarse para la relación romántica más importante que tendrás: la que vivirás con tu cónyuge¨

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