Como parte de las actividades de la IV edición de la Jornada del Cariño: Martí en los holguineros, la sede provincial de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) fue testigo de un profundo panel histórico dedicado a analizar la vida, obra y pensamiento de quien fuera una de las colaboradoras más cercanas del proceso revolucionario.
El panel contó con las destacadas intervenciones del Dr. C. Paul Sarmiento; el Ms. C. Víctor Aguilera Nonell y la Dra. C. Leidiedis Góngora Cruz. Los tres académicos coincidieron en un punto esencial: urge profundizar en los estudios históricos para acercar a las nuevas generaciones la verdadera magnitud política y humana de la heroína.
Los cimientos de una familia martiana
El Dr. C. Paul Sarmiento abrió el panel centrándose en el proceso formativo del pensamiento de Celia, echando luz sobre las raíces éticas y espirituales que moldearon su carácter.
«En la familia Sánchez había una vocación, una tradición profundamente humanista», aseguró Sarmiento al citar anécdotas de la vida familiar del doctor Manuel Sánchez Silveira, padre de Celia. “Cuentan que Manuel lloraba al hablar de José Martí”, reveló el investigador. Su labor social desinteresada lo llevaba a recorrer toda la región prestando sus servicios médicos de forma altruista, un gesto que dejó una huella imborrable en su hija.
Sarmiento trazó un paralelismo entre ese humanismo y el contacto temprano de Celia con la ética martiana. Además, refirió cómo la joven disfrutaba de interactuar con la gente del pueblo, y citó el caso del campesino Guillermo García Frías (luego llegaría a ser Comandante de la Revolución), quien vendía plátanos en la esquina donde colindaban las calles Martí y Céspedes, en Media Luna, y con quien la Celia debatía, de seguro, sobre los cambios necesarios para una Cuba libre.
Paul ahondó en un vínculo poco conocido pero significativo: la familia de Ángel de la Guardia, el escolta que acompañó al Apóstol en su carga final en Dos Ríos el 19 de mayo de 1895, era muy cercana a la familia Sánchez. "Por tanto, Martí no era para ella un extraño; era un tema al que se recurría como una experiencia vívida, como un familiar más", subrayó el académico.
Precisamente, esa cercanía explica la monumental idea de erigir un busto del Apóstol sobre la elevación más alta de Cuba. Fue iniciativa de la familia Sánchez que el busto se alzara como un faro espiritual sobre la geografía cubana, un proyecto que materializaron con la ayuda de campesinos de la región.
En su ponencia, Paul Sarmiento citó el libro "Celia, ensayo para una biografía", del historiador Pedro Álvarez Tabío (1941-2009). La obra, prologada por Armando Hart, es un texto publicado en el año 2003 que escudriña los primeros años de Celia y su entorno, ofreciendo una visión íntima y documentada de su patriotismo cimero. Las imágenes mostradas en el libro reflejan a una Celia siempre alegre, femenina y cercana a la gente común, rompiendo con la imagen rígida de los estereotipos.
La estratega y el archivo de la nación
Por su parte, el Ms. C. Víctor Aguilera Nonell abordó la faceta más pragmática y visionaria de la heroína, refiriéndose a ella como "una de las figuras más interesantes de la Revolución". No obstante, lamentó la escasez bibliográfica existente en torno a su persona: “Es lamentable que tengamos tan pocos libros, muy pocos estudios sobre ella”.
Aguilera recordó el momento del desembarco del Granma. "Cuando los expedicionarios naufragaron y no pudieron llegar al punto acordado en Alegría de Pío, Celia, con su eficacia, ya había dispuesto camiones manejados por personas de su entera confianza para trasladarlos a la Sierra Maestra", afirmó. En un contexto donde muchos veían a las mujeres en la guerrilla como un obstáculo, Celia se impuso, demostrando con su comportamiento que no tenía achicamiento ni temprano cansancio.
El académico destacó una faceta poco conocida pero crucial para la memoria histórica de Cuba: la de archivera y salvaguarda de la historia. Durante todo su tiempo en combate, Celia no aceptó ningún grado militar. Su mochila no llevaba alimentos o útiles en cantidades iguales a las de los otros guerrilleros; envueltos en nailon resguardaba el archivo histórico de la Revolución: partes de guerra, documentos y datos que fueron vitales para que, el 4 de mayo de 1969, naciera la Oficina de Asuntos Históricos de la Revolución.
En ese archivo reunió aproximadamente 200 mil documentos sobre Fidel Castro y resguardó la papelería original de José Martí. Gracias a Celia, las futuras generaciones pueden consultar cada pequeño papelito donde las madres cubanas pedían ayuda para sus hijos huérfanos de guerra, conservados junto a la respuesta y el seguimiento que ella les ofrecía.
“Tanto amaba la historia, que es quien hace entender a Fidel la necesidad de restaurar y legar la Casa Natal de Birán a las futuras generaciones”, agregó Aguilera, destacando también su faceta como diseñadora de la seguridad del Comandante. Cada sitio donde Fidel residía tenía la misma disposición del mobiliario para despistar al enemigo. "Podemos afirmar que, de las más de 600 veces que se intentó eliminar a Fidel, Celia tuvo gran responsabilidad en que no sucediera", sentenció el investigador.
Más allá del estereotipo de género
La investigadora Dra. C. Leidiedis Góngora Cruz centró su discurso en cómo, a pesar de ser una mujer influyente en su época, las biografías suelen describirla con poca eficacia. "La mayoría de las biografías de personalidades femeninas hablan de la mujer de, la madre de, la hermana de", señaló. "Celia rompe con esos conceptos. Rompe con el síndrome de la mujer como el ángel del hogar, sin perder su esencia femenina", afirmó.
Los investigadores enfatizaron la necesidad de continuar investigando para humanizar a la heroína, y recordaron una anécdota que refleja la faceta más cómica y bromista de la heroína.
El 15 de abril de 1965, en medio de un corte de caña, Blas Roca y Fidel Castro sostenían un reto. Celia aportó la idea de trasladar desde el zoológico un león y atarlo en la carrera por la que iba Roca. “Cuentan que, al toparse con el intimidante animal, salió a correr. Aún no se ha encontrado la mocha con la que Roca cortaba la caña”. Este hecho pone en evidencia a una mujer de una picaresca alegría.
El panel, organizado por la Sociedad Cultural José Martí, con el apoyo del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, Cultura, el Movimiento Juvenil Martiano, entre otros, ratificó que el pensamiento de Celia, profundamente ligado a los valores martianos, sigue siendo un faro para la nación cubana.

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