martes, 7 de febrero de 2023

Ni son, ni merengue: empate 1-1 en San Cristóbal

Las escuadras de Cuba y República Dominicana igualaron a un gol en el último partido amistoso en suelo quisqueyano...

José Luis López Sado en Exclusivo 19/11/2022
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Fecha FIFA-Cuba
Lo positivo de estos dos amistosos contra República Dominicana: que Pablo Elier tuvo ocasión de ver a otro buen grupo de talentosos jugadores del patio, mezclados con ese elenco de "legionarios" que hacen el deleite de la afición en sus respectivas ligas foráneas.

Bajo una pertinaz lluvia y en un pésimo terreno que apenas permitía trazos rectos del balón, las escuadras absolutas de Cuba -en rol de visitante- y República Dominicana empataron 1-1 este viernes, en el segundo y último partido amistoso entre ambas correspondiente a la Fecha FIFA del actual mes, apenas a dos días del inicio de la Copa del Mundo Qatar 2022.
 Según lo apreciado en la trasmisión del juego por el canal youtube de la federación dominicana, la cancha del estadio Panamericano, en San Cristóbal, no reunía las condiciones más apropiadas. Pletórica de huecos, lugares donde escaseaba el pasto y extremadamente peligrosa la zona del área chica en ambas porterías, presagiaba lo que luego se convirtió en cruda realidad: juego falto de combinaciones, poca asociación entre los diversos sectores del diseño técnico empleado por cada uno de los directores técnicos, y lo peor, demasiado juego brusco.

Con la satisfacción que le tributaba el triunfo del pasado martes en el primer compromiso (4-2), el adiestrador cubano Pablo Elier Sánchez abrió este viernes con una alineación alternativa, para darles minutos de juego a un grupo de figuras que podrían estar convocada en próximas preselecciones, toda vez que la selección absoluta tendrá en marzo 2023 las dos últimas fechas de la Liga de Naciones de Concacaf.

Entre otros, utilizó en el arranque al extremo villaclareño Roberney Caballero, junto al volante creativo santiaguero Rolando Abreu y repitió y con el delantero santiaguero Christian Flores.

Poco arte y mucho músculo en el primer tiempo de amplio dominio quisqueyano. En la cancha se bailaba más merengue que son. Pésimos los trazos cubanos, medio campo incapaz de recuperar balones y muy pocas jugadas combinativas capaces de crear peligro. Pero el local sí supo crecerse a pesar de mostrar, una vez más, poco ABC futbolístico.
 Y en ese desenlace, el cuadro merengue abrió el marcador en el minuto 33, con gol de Dorny Romero a pase de Ronaldo Vazquez. Y así se fueron al descanso.

Pablo Elier apreció que con esa primera alineación no funcionaba bien su diseño de juego de 4-4-2 y comprometía el resultado, por lo que al segundo tiempo llevó a la cancha a jugadores más establecidos.

Aunque no hubo una transformación tan evidente en el accionar del juego, lo cierto es que Cuba mejoró y hubo mayores opciones para crear peligro, especialmente con un remate el palo del ariete Maykel Reyes, quien a seguidas reclamó un posible penal.

Luego, el propio Reyes no consiguió pegarle preciso a una pelota que se quedó suelta en el área. Y fue peor "el remedio que la enfermedad". En su intento de conectar la esférica, cayó al suelo y debió abandonar el partido.

Cuba buscó siempre el empate. Sus hombres de ataque pisaron varias veces el área chica...pero no aparecía el gol. Pero cuando todo indicaba que los locales se alzaban con el triunfo y tomaban revancha de la derrota del pasado martes, William Pozo envió un balón al área y el lateral derecho camagüeyano Greibel Palma le conectó un potente cabezazo para conseguir el gol del empate.

Lo positivo de estos dos amistosos contra República Dominicana: que Pablo Elier tuvo ocasión de ver a otro buen grupo de talentosos jugadores del patio, mezclados con ese elenco de "legionarios" que hacen el deleite de la afición en sus respectivas ligas foráneas.

Es cierto que el cuadro quisqueyano no es real termómetro medidor para ningún equipo que aspira a crecer futbolísticamente. La cancha evidenció en ellos asperezas no propias de un conjunto capacitado técnicamente y que está dirigido por el granmense Walter Benítez.

Pero el viejo adagio lo dice: el futbolista se hace jugando. Y eso lo sabe un viejo zorro del fútbol como es el técnico pinareño Pablo Elier, quien ya debe estar sacando sus cuentas y creándose nuevas estrategias de juego con los hombres convocados para esta convocatoria de marras. El 2023 trae nuevos retos y Cuba quiere encararlos de la mejor forma posible.

Por el momento, la orden está dada: sentarse frente al televisor para ver las trasmisiones de partidos del Mundial de Fútbol y así apreciar las maniobras de excelentes jugadores.


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José Luis López Sado

Periodista


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