sábado, 2 de marzo de 2024

Bajo acoso de EE.UU. Venezuela avanza

Los venezolanos se preparan para comicios presidenciales este año,  a pesar de chantajes y amenazas imperiales...

Clara Lídice Valenzuela García en Exclusivo 10/02/2024
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Consejo electoral de Venezuela
Venezuela es uno de los países que más elecciones ha celebrado luego del triunfo de Chávez en 1998. (Tomada de Prensa Latina)

Estados Unidos (EE.UU.) pretende convertirse en el verdugo permanente de Venezuela para someterla a sus necesidades económicas y geopolíticas –más de 600 sanciones vigentes en su contra- mientras el pueblo y el gobierno de esa nación suramericana están enfrascados en tareas mayores, como los próximos comicios presidenciales, considerados la gran batalla contra los planes hegemónicos del país norteño.

Muchos se preguntan de dónde sacan tanta fuerza e ideas los venezolanos que están en una guerra no declarada y permanente contra los propósitos de la derecha internacional, la cual ha intentado todo tipo de agresiones contra una población que desde 1989 decidió torcer el rumbo capitalista hacia una sociedad más justa denominada Socialismo del Siglo XX.

Febrero comenzó en la tierra de grandes figuras político-militares, como el Libertador de América, Simón Bolívar, y el comandante Hugo Chávez Frías, con una claridad meridiana por parte del gobierno presidido por Nicolás Maduro sobre lo que se avecina, las medidas en puerta, y la certeza de que EE.UU. y sus tecnócratas son incapaces de aplastar los postulados del país que posee las mayores reservas de petróleo del planeta.

Uno de los momentos cumbres de este año será la celebración de las elecciones presidenciales en la que el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) propuso a Maduro como su único candidato, mientras otras agrupaciones barajan nombres luego de la inhabilitación confirmada por la Fiscalía General de, entre otros líderes opositores, la belicosa María Corina Machado, ya saboreando una candidatura que, desde el inicio, estaba prohibida por las leyes venezolanas.

La Casa Blanca es símbolo de chantajes y amenazas para los pueblos de América Latina que alguna vez en sus historias han sufrido invasiones, extorsiones, cambios de gobiernos democráticos, entre otras intervenciones, por parte de políticos y soldados norteños. Venezuela está en esa lista.

Con presiones ilegales, como el mantenimiento de las 900 sanciones ilegales contra la economía, en especial el crudo – expresión de la guerra económica unilateral como forma de desestabilización gubernamental, las administraciones de Donald Trump y ahora de Joseph Biden, ha ocasionado pérdidas a la nación de Chávez por unos 232 000 millones de dólares.

Los actuales tecnócratas quisieron transparentar una suavización de las sanciones a cambio de determinados ¨cambios¨ por parte de la administración de Maduro –en su ignorancia no observaron que ya formaban parte de la política del Estado venezolano, como el diálogo con la oposición- y a mediados de 2022 se acercaron a Caracas con discretas modulaciones de las condenas unilaterales.

Esos movimientos no fueron hechos porque querían aproximarse a Venezuela debido al fracaso de sus continuos planes contra el gobierno bolivariano, ni porque admitieran sus errores diplomáticos. No. Lo hicieron porque les convenía como nación garantizar el petróleo para su supervivencia, ya que el suministro estaba en peligro debido a las guerras que el propio EE.UU. fomentó y sustenta en Europa y el Medio Oriente.

Sin embargo, la actitud chantajista y altanera de Washington asomó de nuevo. Voceros de Biden amenazaron a Caracas con volver a reforzar las sanciones y, como si se sintieran dueños del país suramericano en abril próximo, si no adoptaban decisiones encaminadas a permitir a los partidos y candidatos de la oposición participar ¨adecuadamente en las elecciones de este año¨. Más claro: María Corina Machado debe estar en las boletas, lo cual resulta incompatible con las leyes venezolanas, a pesar de que fue la política opositora más votada en comicios primarios no autorizados por las autoridades parlamentarias y electorales.

El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, denunció un plan que intentaba sembrar una negativa matriz de opinión global contra la democracia venezolana, no solo en cuanto a las elecciones, sino contra otro asunto que llamó la atención de la opinión mundial: la controversia con su vecina Barbados sobre la delimitación de las fronteras de la región del Esequibo.

Incluso Rodríguez esclareció que quedarán autorizados a participar en las presidenciales todos los candidatos y partidos políticos siempre que cumplan los requisitos establecidos por las leyes. Machado, entonces, queda fuera.

A cada movimiento que realizan las autoridades de Venezuela quedan al descubierto los planes ya no desestabilizadores sino de liquidación del gobierno revolucionario.

Hace pocos días, el presidente Maduro, acompañado de altos jefes militares, dio a conocer los planes para asesinar a principales figuras de la Revolución Bolivariana, descubiertos y liquidados. De inmediato, gobiernos y organizaciones políticas de distintas partes del mundo hicieron llegar su solidaridad a Caracas. Pero no han sido los primeros ni serán los últimos intentos de tratar de liquidar de manera violenta al sistema socialista venezolano.

Ante los desmanes de quienes piensan existen temores entre los gobernantes venezolanos y los resultados de unos comicios que, opinan, se han extendido en el tiempo, la respuesta fue contundente, en las palabras del mandatario, al declarar que están preparados (los venezolanos) para acudir a las urnas, cuando el Tribunal Supremo Electoral así lo considere.

Pero la respuesta de los venezolanos al gobierno de EE.UU. no solo procedió  del dignatario. Ellos conocen muy bien las astucias de la administración de Biden y también a la exdiputada Machado, quien hace unos años pidió la intervención de los soldados norteamericanos para neutralizar a los bolivarianos, y estuvo entre las organizadores de los hechos de violencia que dejaron un alto saldo de muertos y heridos.

La respuesta de Maduro fue un golpetazo a las diatribas mediáticas que no le dan tregua dentro y fuera de Venezuela. También hizo que se tambaleara el chantaje estadounidense sobre el proceso electoral: la oposición legal está invitada, el diálogo con ese sector se mantiene y continúan las conversaciones con el gobierno de Barbados en busca de una solución pacífica.

En el contexto de la celebración por el 32 aniversario del 8 de febrero, fecha del levantamiento militar dirigido por Chávez contra el régimen de turno, se hizo el llamado al pueblo para garantizar un proceso electoral democrático y transparente.

En una significativa convocatoria, el Parlamento aprobó por unanimidad hace pocos días la convocatoria a todos los sectores de la sociedad para rechazar las amenazas y ultimátum de EE.UU. a Venezuela luego de que se ratificara la inhabilitación de Machado.

De esa amplia consulta saldrá, se espera, una propuesta de calendario electoral que será presentada al CNE para la convocatoria a los próximos comicios de este año.

Venezuela es uno de los países que más elecciones ha celebrado luego del triunfo de Chávez en 1998. En 28 de esas 30 de esas acciones, a distintos niveles de gobierno, el movimiento chavista y sus actores políticos resultaron ganadores, lo que entraña una advertencia ante quienes apuestan por la salida de Maduro y su Ejecutivo, la destrucción del PSUV y las conquistas económicas y sociales establecidas o en marcha para beneficio popular.


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Clara Lídice Valenzuela García

Periodista


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