Eden Hazard llegó a Madrid para espantar de Valdebebas el molesto fantasma de un tal Cristiano Ronaldo. Florentino Pérez lo hizo aterrizar en la aridez de una temporada marcada por la sequía de títulos y buen fútbol, desde donde de manera osada lo exhibió al mundo vistiéndolo de galáctico. Su fichaje volvió a ilusionar a una afición entonces dormida, huérfana de magia y negada a existir sin trofeos del cual alardear. Acaso sin proponérselo, se convirtió en la imagen de una supuesta “revolución” encabezada por Zinedine Zidane.
Sin embargo, la materialización de una pretemporada de espanto bajó los sumos a quienes ya daban por hecho el próximo Balón de Oro. En medio de la aparente anarquía táctica mostrada por el conjunto blanco durante el verano, se vio a un Hazard lento, incómodo de tres cuartos de cancha hacia arriba y—según los más sofisticados observadores— algo sobrado en cuanto al peso. Hecho que no le impidió hacer gala de algún que otro chispazo técnico.
La lesión a punto de arrancar el campeonato doméstico, además de extender su debut con el “7”, vino para presagiarle uno de los peores inicios de campaña posible. Hasta la fecha, el belga ha asistido a cuatro enfrentamientos (Levante, Sevilla, París Saint Germain y Atlético de Madrid) logrando acabar apenas el disputado en el Sánchez- Pizjuán.
Por si fuera poco, su rendimiento se antoja un chiste de mal gusto para los 100 kilos desembolsados. Ni asistencias ni chicharros. Nada de nada. Su desempeño se resume en la inoperancia de quien surca líneas por inercia. Solo en el derbi contra el Atlético de Madrid, según el análisis estadístico de Opta, Eden ni siquiera remató a portería, logró un regate bueno y fue el tercero de los merengues que más balones perdió (17).
Como quiera que Zidane le reste importancia al asunto y se deshaga en elogios hacia el jugador, las alarmas en Charmartín comienzan a sonar. Sobre todo, ante la necesidad de recuperar un tridente de ataque estable y de garantía. Quizás, exonerarlo de funciones defensivas pudiera contribuir al proceso de aclimatamiento dentro de un once que, para ser justos, tampoco anda fino en la zona medular del campo.
Ante la evidente falta de confianza y de ritmo competitivo, la solución pasa por ofrecerle la mayor cantidad de minutos posibles sobre la chancha. Pues a fin de cuentas, nadie debe dudar de un futbolista que, sin estar a la altura de Lionel Messi o CR7, a golpe de talento lideró el equipo campeón de la Europa League y resulta pilar indiscutible de su selección nacional.
Sobre Hazard descansa el proyecto que puede llevarlo a dar el tan esperado salto de calidad. Para ello, cuenta con el arropo del vestuario y la afición. El carácter y la estirpe de crack deberán empezar a hacer lo suyo para revertir la situación y que le permita de una vez revelar su verdadera identidad.
vangelys
1/10/19 9:46
Haroldo en parte concuerdo contigo...pero aun Hazard no encaja ni en la formula ni en la sicologia de los jugadores del madrid....en lo poco que ha jugado, en ocasiones es el que ha tenido que asistir a Benzema o Bale...hastas medio que organizar ya en area de porteria rival....en fin ..si los atletas del equipo no se adaptan que es un jugador para anotar goles y no uno mas en la plantilla no se acoplara en el madrid.......gracias....
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