lunes, 15 de julio de 2024

Control eficaz de la presión arterial

El manejo pertinente de la presión arterial comprende una combinación de enfoques donde se incluyen variaciones en el estilo de vida y, en determinados casos, medicamentos.…

Alberto Jesús Quirantes Hernández
en Exclusivo 08/07/2024
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Presión arterial
El diagnóstico y el tratamiento precoces son esenciales para un control de la hipertensión arterial y para prevenir graves complicaciones. (Infomed Holguín)

La hipertensión arterial es una enfermedad crónica conocida por una presión arterial persistentemente elevada en las arterias. Esta aumento de la presión sanguínea provoca una carga adicional sobre el sistema cardiovascular, lo que puede conllevar a graves complicaciones como accidentes cerebrovasculares, enfermedades cardíacas, enfermedad renal e incluso problemas oculares. La presión arterial se comprueba en milímetros de mercurio (mmHg) y se compone de dos cifras: la presión sistólica, que evidencia la presión en las arterias durante la contracción del corazón, y la diastólica, que es la presión arterial cuando el corazón se encuentra en reposo entre los latidos.

La hipertensión arterial se clasifica en dos categorías principales: primaria y secundaria. La hipertensión primaria, también llamada hipertensión esencial, avanza gradualmente con el tiempo y no posee una causa conocida específica, aunque factores como el estilo de vida, la genética y la alimentación pudieran contribuir a su desarrollo. Por otro parte, la hipertensión secundaria es producida por una condición médica subyacente, como trastornos hormonales, enfermedades renales o el empleo de ciertos medicamentos.

El diagnóstico y el tratamiento precoces son esenciales para un control de la hipertensión arterial y para prevenir graves complicaciones. Los cambios en el estilo de vida, como la práctica regular de ejercicio físico, la adopción de una dieta saludable, la gestión del estrés y la eliminación del consumo de alcohol y tabaco, logran ser eficaces para el control de la presión arterial. También, las medicaciones antihipertensivas pudieran ser recetados por un clínico para ayudar a reducir la presión arterial y disminuir el riesgo de complicaciones cardiovasculares. Es significativo efectuar controles regulares de la presión arterial y seguir las indicaciones médicas para mantenerla bien controlada y generar una buena salud cardiovascular.

Un buen manejo de la hipertensión arterial

El manejo pertinente de la hipertensión arterial comprende una combinación de enfoques donde se incluyen variaciones en el estilo de vida y, en determinados casos, medicamentos. Una de las primeras y principales medidas clave es consumir una alimentación saludable, rica en verduras, frutas, proteínas magras y granos enteros, mientras se limita la ingesta de grasas saturadas, sodio y azúcares refinados. Eliminar la sal en la dieta es sumamente importante, pues el sodio pudiera contribuir al incremento de la presión arterial. Esto conlleva a cocinar en casa con ingredientes frescos, leer las etiquetas de los alimentos y eliminar los alimentos procesados que habitualmente contienen elevadas cantidades de sodio.

La actividad física sistemática también juega un papel esencial en el manejo de la hipertensión arterial. Se aconseja por lo menos 150 minutos de ejercicio de moderado a vigoroso semanalmente, lo que pudiera incluir nadar, caminar, montar en bicicleta o cualquier actividad que fortalezca los músculos y acreciente la frecuencia cardíaca. Conjuntamente de ayudar a disminuir la presión arterial, el ejercicio sistemático pudiera mejorar la salud cardiovascular en general y disminuir el peligro de complicaciones.

Para quienes precisan de medicamentos para controlar su presión arterial, hay varias alternativas disponibles. Las medicinas antihipertensivos comprenden bloqueadores de los canales de calcio, diuréticos, bloqueadores de los receptores de angiotensina II (BRA), inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECA) y otros. La selección del medicamento dependerá de diversos factores, como la presencia de otras enfermedades, la gravedad de la hipertensión y la respuesta individual al tratamiento.

Igual que la actividad física y los cambios en la dieta, es significativo tratar el estrés y suscitar un adecuado sueño. El estrés crónico puede intensificar la presión arterial, por lo que técnicas de relajación como la respiración profunda, la meditación o el yoga pueden ser de utilidad. También, asegurar un sueño de calidad es esencial, pues la falta de sueño puede favorecer a la hipertensión arterial y acrecentar el riesgo de problemas cardiovasculares.

Aquellos con hipertensión arterial deben realizarse controles sistemáticos con un especialista para monitorizar su presión arterial y organizar el tratamiento según sea necesario. Asimismo, es importante mantener las recomendaciones médicas y tomar las medicinas según lo indicado, aunque los síntomas no estuvieran presentes. El control efectivo de la hipertensión arterial necesita una guía integral que comprenda tanto los aspectos emocionales como físicos de la salud, y con la responsabilidad adecuada, y así muchos individuos pueden conseguir un efectivo control de su presión arterial y disminuir el peligro de percances cardiovasculares.


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Alberto Jesús Quirantes Hernández

Profesor Consultante y Jefe del Servicio de Endocrinología del Hospital Docente Dr. Salvador Allende en La Habana, Cuba.


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