La Bienal de La Habana, entendida como la fiesta de las artes visuales en el país, es una gran vitrina que visibiliza la creación de artistas cubanos y extranjeros, con el ánimo de acercar el arte a la gente en distintos entornos. Sin embargo, no puede pensarse que solo se circunscribe a este periodo fecundo la labor de los creadores, pues durante todo el año, Cuba mantiene viva la posibilidad de que en diferentes espacios, públicos o no, el público tenga el arte a su alcance.
Ese es el caso de la Universidad de las Artes, y de manera particular, la Facultad de Artes Visuales, en la que, al decir de su decano, Jorge Braulio Rodríguez, “pequeñas ‘bienales’ (exposiciones de artes plásticas) se suceden una tras otra durante cada curso escolar”. No obstante, un evento como este es el que visibiliza más lo que allí se gesta.
Indagar lo propio es el proyecto artístico pedagógico que, concebido como una reflexión desde y por los procesos de enseñanza artística, exhibe una veintena de exposiciones como Luz a tu propia química (una muestra de las dinámicas que se generan en los talleres del Laboratorio de Fotografía), Unlimited (conjunto de obras del Departamento de Grabado), Escuchas del Pensamiento (arte sonoro, con la colaboración de artistas de Argentina, Austria, Brasil, Francia y Rusia), así como las muestras de los talleres y otras que pueblan las áreas exteriores de la Facultad.
“Asumimos como un compromiso ético, moral y artístico dedicarle nuestra presencia en esta Bienal a la gran artista cubana Antonia Eiriz, quien hubiera cumplido 90 años el pasado 1.o de abril y que fue profesora de la Escuela Nacional de Arte, cuando esa institución radicaba donde hoy está nuestra facultad. Tenemos este vínculo intergeneracional en el proyecto, propiciamos el diálogo, basado en el entrecruzamiento de experiencias y modos de hacer, y es esa la mejor manera de rendirle tributo.
“Afortunadamente, el Museo Nacional nos cedió en calidad de préstamo una obra de Eiriz, Naturaleza muerta con violín (1954) y coleccionistas privados también nos han prestado grabados suyos y de otros importantes artistas, lo cual enriquece la muestra”, declara Braulio.
—Desarrollan además el evento teórico Prácticas Dialogales en la Enseñanza de las Artes Visuales: acción y reflexión.
—Sí, es un espacio propicio para que especialistas de nuestro país, de Latinoamérica y Europa dialoguen sobre sus experiencias prácticas y los retos que enfrenta la enseñanza profesional de las artes visuales en las sociedades contemporáneas.
—De esta Facultad egresan muchos de los artistas que luego proponen obras relevantes en la Bienal y en otros eventos importantes dentro y fuera de Cuba…
—Tenemos una cantera inagotable de artistas que, provenientes de otros centros de enseñanza de nivel medio, se convierten en profesionales de las Artes Visuales. La Bienal, además, es la oportunidad que algunos han aprovechado para presentar trabajos que forman parte de su currículo estudiantil o de su trabajo de diploma, como ha sido el caso en esta edición de Lianet Martínez y Elio Jesús, quienes conforman el cartel de artistas del proyecto Detrás del Muro.
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